Alerta de ensimismamiento.
Prevención de caída libre a no sé donde.
¿ se escucha ?
Fuerte y claro, respondo yo del otro lado.
La mirada fija en el techo, esperando incendiarlo.
Caminar despacio bajo el cielo nublado, jugar con el equilibrio de mis pies.
Uno delante del otro. En linea recta. Uno... después... el otro. Paso por paso.
Sonrío conectada a un audífono.
Sonrío demente porque no sé que más hacer.
Camino despojada de mí misma y del resto. Camino porque no me conoce nadie.
Feliz y melancólica, trágicómica escena de ser de humo, salí expulsada por las bocas que no conozco, me difuminé en el horizonte y me quedé callada.
Silencio de sepultura.
Repetición de palabras.
Contéo incansable de todo.
Cuenta regresiva a ninguna parte.
Calendario avanzando sin mirarme ni un segundo.
Pedazo inútil de ser humano, frágil y aguerrido.
Confrontacionalmente perversa, inimaginablemente inofensiva.
agosto 30, 2010
Infrasonía 30
Pájaros muertos caen del cielo.
Plumas. Ojos. Cabecitas estrelladas.
Está todo invertido. Y si grito no me escucha nadie. Y si callo me mira todo el mundo.
Se evaporan los fuegos terrestres, nuestros pies se despegan despacio de la tierra.
No estamos volando, sólo estamos locos.
Sólo perdimos la batalla.
Sólo el absoluto caos domina las lenguas.
Y siempre quise que así fuera, reirme a carcajadas de la confusión colectiva, de nuestros ojos vacíos buscando donde atarse, nuestras bocas semiabiertas y asombradas.
Desorden.
Destrucción.
Ventanas reventadas, catedrales rotas.
Aullidos humanos, escondidos en la espesa noche.
Andamos en cuatro patas, somos animales ácidos y nocturnos, noctámbulos, desesperadamente instintivos.
No extraño la interacción, no extraño ningún tipo de lenguaje. Me quedé ciega cuando la blanca explosión hizo de mis pestañas muros y de mis dedos torres infranqueables.
Plumas. Ojos. Cabecitas estrelladas.
Está todo invertido. Y si grito no me escucha nadie. Y si callo me mira todo el mundo.
Se evaporan los fuegos terrestres, nuestros pies se despegan despacio de la tierra.
No estamos volando, sólo estamos locos.
Sólo perdimos la batalla.
Sólo el absoluto caos domina las lenguas.
Y siempre quise que así fuera, reirme a carcajadas de la confusión colectiva, de nuestros ojos vacíos buscando donde atarse, nuestras bocas semiabiertas y asombradas.
Desorden.
Destrucción.
Ventanas reventadas, catedrales rotas.
Aullidos humanos, escondidos en la espesa noche.
Andamos en cuatro patas, somos animales ácidos y nocturnos, noctámbulos, desesperadamente instintivos.
No extraño la interacción, no extraño ningún tipo de lenguaje. Me quedé ciega cuando la blanca explosión hizo de mis pestañas muros y de mis dedos torres infranqueables.
agosto 26, 2010
Infrasonía 29
No puedo resistirme a una escapada contigo, no me resisto a tu voz que encarcela, parcelada en tus cuerdas vocales, incrustada en las ondas sonoras que me alejan de la tierra, así me siento cuando resuenan tus sonidos en mis amplificaciones internas.
No podría alejarme de tus manos tibias, de tus ojos de ojalata.
No podría dejar de quererte ahora, cuando cierro los ojos y te veo circulando entre mis laberintos rítmicos, no me resisto a los sueños en los que apareces difuso y te persigo y te encuentro camuflado entre la gente, tan distinto a todos, tan similar a mí.
No saco tu electrica presencia de mis circuitos, me movilizan los shocks de adrenalina desprendidos de tu piel. Navego poseida en un oceano sin fondo, oceano de lava volcánica, de sátira sin culpa, de ironía revuelta con dulzura, mezclada y remezclada en la sangre acelerada, circulante por mis venas como droga ilícita de híper adicción.
No podría alejarme de tus manos tibias, de tus ojos de ojalata.
No podría dejar de quererte ahora, cuando cierro los ojos y te veo circulando entre mis laberintos rítmicos, no me resisto a los sueños en los que apareces difuso y te persigo y te encuentro camuflado entre la gente, tan distinto a todos, tan similar a mí.
No saco tu electrica presencia de mis circuitos, me movilizan los shocks de adrenalina desprendidos de tu piel. Navego poseida en un oceano sin fondo, oceano de lava volcánica, de sátira sin culpa, de ironía revuelta con dulzura, mezclada y remezclada en la sangre acelerada, circulante por mis venas como droga ilícita de híper adicción.
agosto 25, 2010
Infrasonía 28
¿Esa es maría colgada en un árbol?
Es el sacrificio femenino a su ausencia en las plegarias modernas, su voto de rebelión ante la indiferencia paulatina de su mirada revoltosa, porque nadie te cree maría que así como te ves seas en realidad, suelta y loca te imagino.
¿Esos son ángeles llorones? a sueldo, malditos tristones.
Quítense la túnica, fantaseen con drogas, escupan mi cara con su saliva divina, regálenme su gracia y su arpa.
¿Ese es jesús idiotizado con todo el mundo? Vaya manera de demostrar carácter, quítenle las sandalias playeras, traíganlo más cerca, es un tipo guapo después de todo, déjenme invitarle un trago y robarle un beso, que me regale así su temple, su labia convence-gente. Estaremos todos muertos si todo sale como espero.
El suicidio repugnante de su pasión antropofílica me revuelve el estómago, el inútil color de los ojos de ellos, los caminantes mártires me revientan por dentro.
La daga.
La sangre.
La gota de sudor en su frente.
Calor. Tierra. Amarillo. Carreta. Careta. Tristeza. Terrible.
Los odio, de la manera en que aprendí a odiarme a mí misma.
Es el sacrificio femenino a su ausencia en las plegarias modernas, su voto de rebelión ante la indiferencia paulatina de su mirada revoltosa, porque nadie te cree maría que así como te ves seas en realidad, suelta y loca te imagino.
¿Esos son ángeles llorones? a sueldo, malditos tristones.
Quítense la túnica, fantaseen con drogas, escupan mi cara con su saliva divina, regálenme su gracia y su arpa.
¿Ese es jesús idiotizado con todo el mundo? Vaya manera de demostrar carácter, quítenle las sandalias playeras, traíganlo más cerca, es un tipo guapo después de todo, déjenme invitarle un trago y robarle un beso, que me regale así su temple, su labia convence-gente. Estaremos todos muertos si todo sale como espero.
El suicidio repugnante de su pasión antropofílica me revuelve el estómago, el inútil color de los ojos de ellos, los caminantes mártires me revientan por dentro.
La daga.
La sangre.
La gota de sudor en su frente.
Calor. Tierra. Amarillo. Carreta. Careta. Tristeza. Terrible.
Los odio, de la manera en que aprendí a odiarme a mí misma.
Infrasonía 27
Y antes de dormir me sentí borracha.
Sonreí lejana ante una noche fría, adornada con nubes difuminadas. Nubes blancas sopladas con delicadeza sobre un telón negro.
Abrigué mis manos bajo mi pelo apestoso a nicotina, sentí el calor apoderarse de mis dedos, movilizarlos. Sentí mis dedos enroscarse en mi pelo, desordenarlo.
Dí dos pasos, tambaleé y se me nubló la vista. Me recosté embriagada, mirando como el techo cambiaba de color, perdiéndome en la infita introspección que hacen los cuerpos extasiados.
Respiré hondo, el ambiente era totalmente familiar, mío en todo sentido. Desorden, basura, luces, cigarros, incomprendida felicidad agónica.
Mi espalda se hundía en el colchón, mis ojos se cerraban despacio, estaba ebria sin haber bebido un sorbo, estaba borracha de un estado multisabor, girando las cosas a mi alrededor, pestañeando lento, adormecida en un cuento escrito con la sencillez más pura que he visto.
Me dormí borracha, desperté borracha y todo me parece un poco más claro.
Sonreí lejana ante una noche fría, adornada con nubes difuminadas. Nubes blancas sopladas con delicadeza sobre un telón negro.
Abrigué mis manos bajo mi pelo apestoso a nicotina, sentí el calor apoderarse de mis dedos, movilizarlos. Sentí mis dedos enroscarse en mi pelo, desordenarlo.
Dí dos pasos, tambaleé y se me nubló la vista. Me recosté embriagada, mirando como el techo cambiaba de color, perdiéndome en la infita introspección que hacen los cuerpos extasiados.
Respiré hondo, el ambiente era totalmente familiar, mío en todo sentido. Desorden, basura, luces, cigarros, incomprendida felicidad agónica.
Mi espalda se hundía en el colchón, mis ojos se cerraban despacio, estaba ebria sin haber bebido un sorbo, estaba borracha de un estado multisabor, girando las cosas a mi alrededor, pestañeando lento, adormecida en un cuento escrito con la sencillez más pura que he visto.
Me dormí borracha, desperté borracha y todo me parece un poco más claro.
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